Tendinitis de la Pata de Ganso

Cuando hablamos de la pata de ganso hacemos referencia a un tendón conjunto de 3 músculos de la pierna (sartorio, recto interno, y semitendinoso) que se inserta en la parte interna baja de la rodilla.

Por distintos motivos, micro o macro traumatismos, esfuerzos, exceso de ejercicio, estar mucho tiempo parado e incluso muchas veces por causas desconocidas, este tendón conjunto se inflama y origina esta tendinitis. En realidad es una tenobursitis, es decir, no sólo se inflama el tendón, sino además una bolsita serosa que se encuentra entre este tendón y el hueso subyacente.

Todo comienza para la persona afectada con una sensación de dolor de rodilla, preferentemente en la parte interna, que en la medida que no se le trate o se la trate mal, se puede intensificar e incluso propagar al resto de la rodilla. Si no se resuelve el tema, como muchos temas crónicos de la rodilla, se afecta la pierna y tobillo, provocando con cierta frecuencia la asociación lesional de la tendinitis de la pata de ganso con esguince de tobillo, sobre todo si es mujer y obesa.

Además de dolor, el paciente puede tener dificultades para la marcha, inestabilidad e incluso puede llegar a renguear. En algunas oportunidades el paciente al apoyar con cierta precaución la pierna del problema comienza a recargar la otra y no es raro que la rodilla que en principio no tenía problema, por dicha sobrecarga también comience a sufrir.

Esta patología se puede prestar a confusión, porque al ser de partes blandas (es decir no afecta básicamente al hueso ni a la articulación), no se visualiza en las radiografías comunes de rodilla. No es infrecuente que se le diga al paciente que en las radiografías no se visualiza nada y por lo tanto no tiene nada de importancia. O peor aún, se le encuentra algo de artrosis y se le dice que el problema es de artrosis de rodilla que la misma no tiene cura (totalmente falso), además que no hay nada para hacer; por ahí, en el futuro, una prótesis de rodilla, cuando en realidad el problema era una tendinitis de pata de ganso.

También es cierto que puede coexistir con cierta frecuencia esta tendinitis con la artrosis de rodilla, en cuyo caso habrá que tratar ambos problemas, hecho que en la actualidad se hace con mucho éxito.

Contamos con la más moderna tecnología para dichos tratamientos: soft láser de bioestimulación, recuperador electrónico, incluso incorporamos el primer equipo LED (light emitting diodes) del país, lo cual nos permite seguir mejorando nuestros resultados y así lograr la meta propuesta: curar al paciente y, si ello no fuese posible, por lo menos mejorar la calidad de vida, para que “le valga la pena seguir viviéndola”.

Síntomas:
Dolores en la cara interna de la pierna, debajo de la rodilla, parecidos a los dolores articulares. Vivos al levantarse, se atenúan a lo largo del día y vuelven a aumentar por la noche. Presionar con el dedo resulta muy doloroso.
Grupo de riesgo:
Adultos con problemas al caminar, que tengan una pierna más corta que la otra o que por alguna razón cojeen. Muy raras veces en los niños. La causa del desarrollo de esta tendinitis suele estar relacionada con un intento de la pata de ganso de compensar una excesiva posición de varo tibial en la fase de contacto del pie durante la carrera. Normalmente, esta lesión viene dada por una excesiva debilidad del vasto interno.
El atleta suele mostrar dolor e inflamación en la inserción del tendón de la pata de ganso. El dolor aumenta notablemente durante la palpación de esta zona.

TRATAMIENTO

1 – El reposo deportivo es muy importante en principio una semana o 10 días serán suficientes. Si no son excesivamente dolorosos se pueden hacer estiramientos de los isquiotibiales.
2 – Elimine la causa de la inflamación (una bicicleta mal ajustada, asiento del automóvil demasiado cercano al volante, actividades no habituales como bricolaje, etcétera).
3 – Crioterapia (aplicación de hielo) 3 o 4 veces al día durante 15 minutos. El hielo solo esta justificado en los 2 o 3 primeros días y siempre y cuando en la zona (cara interna de la pierna por debajo de la rodilla) se vea inflamada, roja o caliente en comparación con la otra pierna. El ponerse mucho hielo puede llevar a una lentificación y cronificación de la lesión ya que el hielo por su propia naturaleza lentifica y estanca la circulación tanto de sangre como de energía.
4 – Si pasados 2 o 3 días la zona sigue roja, inflamada y caliente se puede hacer criomasaje, es decir masaje con hielo para lo que resulta muy útil poner en el congelador un vaso de plástico con agua y cuando se congele recortar la parte de arriba del vaso para que quede el hielo libre y con eso hacer masajes en círculos amplios sobre la zona.
5 – Si ya no hay infamación, calor, rojez en la zona se puede poner calor húmedo sobre la zona para estimular la circulación de sangre y energía y alguna crema homeopática a base de Arnica montana
6 – El uso de rodilleras no creo que este justificado porque esta lesión no compromete mucho la estabilidad de la rodilla (al contrario que esguinces ligamentosos) por lo que al comprimir la zona lo único que podemos conseguir es mas irritación en la zona.
7 – Las cataplasmas de arcilla verde hechas con Harpagofito tienen mucho poder antiinflamatorio.
8 – Si es una lesión que se repite sería conveniente el estudio biomecánico de la pisada por parte de un especialista que determine la necesidad de plantillas. . En ciclistas también puede ser debido a una mala alineación del cuerpo con los pedales o el sillín. Si es una lesión ocasional o bien producida por un traumatismo no es necesario.
9 – La acupuntura da buenos resultados por lo que es aconsejable tenerla en cuenta.
10- Si existe inflamación, se recomienda medicación anti-inflamatoria, siempre prescrita por el médico.
11 – Fortalecimiento muscular si existe debilidad muscular, principalmente del cuadriceps, con énfasis en el vasto interno, así como aumentar la flexibilidad del tensor de la fascia lata.
12 – Modificación del entrenamiento en caso necesario, tanto en intensidad y frecuencia como en la superficie por donde se corre.
13 – Prestar atención al calzado con el que se corre. Debe ser el adecuado para la carrera con suficiente absorción de impacto.
14 – Tratamiento de fisioterapia (masaje, ultrasonido, TENS, crioterapia, movilizaciones articulares) es necesario en muchos casos para aliviar los síntomas y prevenir recaídas, junto a los puntos anteriores.

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