Cambiar tu vida depende únicamente de ti

Correr me ha cambiado totalmente la vida. Hace unos años era una persona sedentaria, cuando oía hablar de deporte me temblaban las piernas y en cuanto me ponía en movimiento el flato se apoderaba de mi y no podía ni respirar. Así que tomaba siempre la opción más fácil, la de quedarme sin hacer nada en el sofá. Pasaba horas y horas viendo cualquier cosa en la tele y comiendo cualquier tipo de picoteo que la verdad no me venía nada bien. Así que me planté con 22 años y casi 78 kilos, ¡ahí va! ¡Casi nada!

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Hace ya 8 años, allá por el 2006, decidí dar un cambio radical a mi vida. Gané mucho peso (Casi 25 kilos más de los que peso ahora), y un día me planté delante del espejo y me dije… Ángela, ¿qué estás haciendo con tu vida? Tienes 22 años y estás como una mujer de 60, así que…. ¡¡No puedes seguir así!

Así que me puse manos a la obra y me apunté al gimnasio (he de decir que desde entonces no he dejado de ir), y comencé poco a poco con mi rutina de entrenamiento, y comida saludable.

Me enganché a todo lo que tenía que ver con las clases colectivas como aerobic, body pum, GAP, etc pero la clase que más me gustaba era la de spinning, (cosa que me sirvió para poder coger fondo en mis pulmones), y tras un año con una buena alimentación y un ejercicio diario de más de 1:30 al día (si, me pasaba media vida en el gimansio), conseguí bajar esos 25 kilitos que me sobraban..

Han ido pasando los años y no me he separado de esta vida más saludable, y por supuesto, he continuado con mi entrenamiento en el gimnasio. Pero hace como un año y medio, volví a dar un giro a cómo me sentía.

Estaba cansada de las máquinas del gimnasio, de las clases colectivas (que estaban muy bien para ir todos los días), pero necesitaba algo más. Quería saber la sensación que se tenía corriendo al aire libre (había probado correr en máquina y no me gustaba mucho, la verdad), así que un día cualquiera como el de hoy, me enfundé mis zapatillas de deporte, me puse mis mallas, el top y una camiseta, cogí el móvil con mis cascos y decidí ponerme a trotar y trotar. La primera vez, creo que aguanté unos 10 minutos y dije… ¡Joer si no me ha entrado flato!, así que todas las semanas empecé a seguir corriendo dos veces a la semana, aumentando el tiempo de entrenamiento de manera progresiva. Así pasaron lso kilómetros, primero fueron de 2 en dos, luego pasé a 3, 5… y hasta 12! i! ¿Quién me lo iba a decir a mi años atrás?

Pues si, mis sensaciones corriendo son de lo mejor. Me siento libre, logro desconectar, y es un tiempo en el que contacto con todo lo que me rodea, y me siento super contenta de poder hacer y hacer kilómetros con mis zapatillas, cantando como una loca cuando corro y disfrutando de que hoy por hoy puedo estar orgullosa de mis logros.

Para mi, correr es un subidón, sobre todo, para esos días en los que estás baja de ánimo y te quieres encerrar en casa. ¡Nada de eso! ¡No hay que ponerse barreras, porque la única barrera eres tú misma!, y si quieres….

¡¡Puedes!!

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    1 comentario
    1. Joha
      Joha Dice:

      Algo que a mi me sucede todo el tiempo es que no termino nada de lo que me propongo; siempre a la corta o a la larga me termino aburriendo y olvidando del porque lo estaba haciendo.

      Responder

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