Vestirse para una batalla: media maratón

Mi dispositivo interno de competición, se activó 2 horas antes, cuando empieza el ritual de vestirse para la ocasión. Sabes que te estás vistiendo para una batalla, donde debes de ponerte los mayores “escudos” para defenderte y llegar a tu objetivo.

Plátanos, capsulas de sales, mucha agua, algún gel en la recamara, medias de compresión, visera, vaselina, uñas cortadas, protección solar, gafas…y un sinfín de alimentos y complementos que en su conjunto hacen que nos sintamos más seguros de nosotros mismos.

Faro de la Mola: línea de salida, marco incomparable, mar infinito. Inconscientemente empiezo a fijarme en los corredores, buscando los que a primera vista me parecen más entrenados, son unos segundos en los que parece que me estoy jugando el campeonato del mundo y tenga que analizar a mis rivales, y como siempre me pasa, veo mucho nivel. Estrategia clara, no me he preparado esta media maratón, pero quiero hacerla lo mejor posible. No sé si me aguantaran mis isquios de la pierna izquierda, que siempre me suelen dar guerra y tengo pensado controlar y ser precavido hasta el km15 y a partir de ahí decidir.

¡SALIDA! Atasco, todos intentando coger un sitio, todo segundo nos parece que vale. Yo me acoplo al practico de 1:30  pensando más en el dolor muscular, que en la carrera. Empieza el juego mental, cada carrera es un juego parecido pero diferente, siempre los mismos jugadores, cuerpo y mente, escenarios diferentes, mismas reglas, pero diferentes armas, dependiendo de en qué condiciones hayas llegado a esa competición. En esta ocasión yo estaba esperando un dolor, que al final no se manifestó, pero que me mantuvo toda la carrera en un estado un poco absurdo de búsqueda del mismo.

Cuando vas rozando tu umbral te da tiempo a ver muchas cosas, pisadas, cadencias, y sobre todo ves ritmos demasiado alegres que poco a poco se van descolgando.

Zona de bajada, curvas, inclinación y retención, se que frenan mis cuádriceps se van a sobrecargar, pero se quejaran al día siguiente. Yo sigo controlando, las vistas son preciosas y tu mismo te dices: “¡Chaval, que estas en Formentera!”. Ahora subida, empiezan a descolgarse unidades, oigo respiraciones demasiado aceleradas y pienso que a ese nivel de esfuerzo se puede hacer muy larga la carrera.

Sigo devorando km, sin pasar de 170 ppm máximas y una cadencia controlada cercana a las 180, todo lo llevo muy controlado, muy cerca del practico de 1:30, sin preocuparme mucho de los parciales por kilómetro, quiero llegar al 15 y decidir.

Llegamos al km14; avituallamiento y hora de decidir, aprieto mi botón interior de “cheking” y empiezo a comprobar el estado muscular general, gemelos, isquios, cuádriceps, aductores y bueno, todo duele en general, pero nada es limitante ni preocupante, a si que, decisión tomada: ROCK AND ROLL.

Me acerco al practico y le pregunto qué dificultades nos quedan, me dispongo a despedirme, pero pienso que puede ser una pedantería que luego me puede pasar factura y decido meter 5º sin más y allí voy, empiezo a subir pulsaciones hasta estabilizarme en 180 y allí me quedo.

Voy cogiendo a corredores que o se me quedan mirando en modo «¿de donde ha salido este?» o directamente me sueltan o ánimos o algún : «collons nen”, eso me motiva mas, he activado el modo persecución y nada me detendrá…¡ni el aire!

Voy a una media de 3:50, alcanzando a corredores y pensando en el siguiente cuando los adelanto, entones llegan las salinas y allí el aire es muy fuerte, pero el aire es fuerte para todos, asique aprieto los dientes y sigo, sobrepaso ya las 180 ppm, pero se que me quedan 2km y aunque ahora ya me duele hasta la goma del calcetín, no bajo el ritmo ni muerto, tiro, tiro, tiro, veo el Garmin y al final compruebo que voy a hacer mejor tiempo del que pensaba: 1 hora 26 min y puesto 38 de la general.

Entrada a meta vía Corriendo Voy

Entrada a meta vía Corriendo Voy

Línea de meta, oigo el aliento de mis compañeros que están animándonos, veo el crono, la alfombra y pienso: ya lo tienes, toca apretarse el nudo de la corbata y sacar pecho para la foto.

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Contento, mañana me dolerá todo, pienso. Pero eso es otra historia, una historia que se sufre en silencio y con honor.

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