EL MOMENTO VUELING

“Momento vueling “: el santo grial de los runners. Sensación única que cuando la sientes no quieres que se termine nunca.
Se tienen que dar muchos factores, es como una aurora boreal.
Todo empieza en tu hábitat corriendo, llevas tu ritmo, tu música, tu zancada, tu respiración. La carretera es monótona, vas elevando las rodillas, moviendo los brazos, notas el sudor que empieza a correr por tu mejilla, la musculatura se activa cada vez que apoyas el metatarso… Miras el pulsómetro y estas en el rango adecuado según el entrenamiento previsto. Todo marcha bien, “me gusta pensar que soy cualquier tipo de máquina en pleno y perfecto funcionamiento”
Empiezas a dejar de pensar en tus cosas, en tus obligaciones, notas que el sol pega fuerte en tus gafas e ilumina la carretera con unos brillos especiales.
Estas solo, está amaneciendo, sientes los primeros rayos del sol que te calientan, la maquina empieza a trabajar en condiciones óptimas y sin darte cuenta comienza a sonar en tu mp3 una canción que tira de ti. Cada nota de piano hace que empieces a notar cada vez menos el impacto del suelo en tus músculos… El sintetizador te eriza la piel, el bombo retumba en tu cuerpo, el violín se mete en tus venas, empiezan a surgir instrumentos que se deslizan por tu cabeza y te absorben, un escalofrío sube de tus piernas, hasta llegar a la nuca y allí se expande por todo tu cerebro.

Y es ahí, ahí justo donde te das cuenta de que has alcanzado uno de esos momentos: “el momento vueling“.
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Toca disfrutarlo y como en una burbuja de jabón, intentar que dure lo máximo posible.
Notas que tu cuerpo empieza a fluir, ¡que estás volando!
Tu no tienes que hacer nada.solo tienes que dejarte llevar, empiezas dejar de notar el suelo, 
 empiezas a notar que las pulsaciones varían como un reloj en el triángulo de las bermudas, pero no importa, ahora te mueves por el sentimiento.
Te sientes relajado, pero a la vez muy rápido..¡Estas volando, lo sabes, te sonríes y lo disfrutas! Sabes que es efímero, pero no te importa, ahora eres felíz y te gustaría compartir esa felicidad con los demás, aunque es toda tuya. ¡Te la has ganado! 

Vuelas por el asfalto, la música, tu cuerpo y tu mente se han unido para darte un momento irrepetible. 
Notas el aire en tu cara, el sol en tu piel, tus poros transpiran sentimiento, tus zancadas son fluidas, la línea del asfalto ya no es monótona, va al ritmo de la música, sientes que eres capaz de subir el Everest. Vuelves a sonreír pero esta vez apretando los dientes ¡¡Quieres más!!
Has sido afortunado y lo serás, porque esa sensación volverá- ¡Solo tienes que ser constante, positivo, saber sufrir y SER RUNNER! 
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