El Tour se despide de unos aburridos Pirineos. Todo se decidirá en Los Alpes.

Los hermanos Schleck, a pesar de sus declaraciones en las que se lamentan del poco espíritu combativo del resto de favoritos, desaprovecharon otra oportunidad de subir posiciones en la clasificación general. Ellos dicen que necesitan puertos más duros para intentar ataques serios, pero para el resto del pelotón no deja de ser sorprendente que dejen pasar los Pirineos sin intentar quitarle el maillot  amarillo a Voeckler.

El Tour de Francia y los Pirineos suelen ser generosos con esos ciclistas que demuestran esfuerzo. El jueves, todos celebramos la victoria de Samuel Sánchez menos una persona, el belga Vanendert que lo dio todo pero se vio superado en los últimos metros. Este sábado ha buscado de nuevo la victoria y su tesón ha tenido premio. Las tornas cambiaron y esta vez el asturiano ha sido segundo por detrás del belga.

Donde no han cambiado las cosas, por desgracia para el espectáculo, ha sido en la lucha por la clasificación general de esta 108ª edición de la ‘Grande Boucle’. Alberto Contador no es el de otros años y parece que sin su liderazgo, el resto de corredores no se atreven a arriesgar. Se ha ido una nueva oportunidad para los hermanos Schleck que tendrán que buscar el distanciar a un contrarrelojista como Evans en los Alpes.

Además del australiano, el corredor que más beneficiado sale de los Pirineos es el líder Thomas Voeckler. El francés está sorprendiendo a más de uno en este Tour y sobre las rampas más duras del Plateau de Beille se le ha visto fuerte cuando ha tenido que responder a los ataques, incluso atacó en el último tramo de puerto. Su puño cerrado al cruzar la meta era un símbolo de la hazaña que está consiguiendo el único ciclista galo que hace un buen papel en su carrera en más de 20 años.

Todo apunta a que el estado de forma por el que atraviesa Alberto Contador es el pilar clave que puede hacer cambiar esta historia de aquí a los Campos Elíseos de París. El de Pinto no es el mismo que se vio en el Giro. No va tan fino y valiente, arrastra molestias por las caídas sufridas y se mantiene en carrera a pesar de la rumorología que sobre su participación se levanta gracias a su coraje y pundonor. Ni que decir tiene además que si quiere pelear por algo, lo tendrá que hacer solo ya que su equipo Saxo Bank demuestra cada día demasiada mediocridad.

Etapa más sosa de lo esperado.

Nada más dar la salida, se formó una escapada de 20 corredores en la que extrañaba una cosa: Leopard colocaba a dos corredores en ella (Jens Voigt y Linus Gerdemann) y Saxo Bank a ninguno.

La subida al Portet-d’Aspet comenzó con los escapados por delante y por detrás rodaba otro grupo de seis escapados en el que Movistar colocó a tres ciclistas (Iván Gutiérrez, Rui Costa y Fran Ventoso). El pelotón mientras se encontraba a más de cuatro minutos a los pies de la primera ascensión del día.

Con esta disposición se atravesó después la segunda cota del día, el ‘Col’ de la Core y a falta de 79 kilómetros, en las rampas del Col de Latrape (4ª cima del día), se puso a trabajar en cabeza del grupo el equipo Leopard de los hermanos Schleck. El ritmo que se impuso lo pagaron muchos velocistas como Cavendish o Gilbert que subieron haciendo la goma.

Después de superar el puerto de d’Agnes, el español en la fuga de cabeza, Gorka Izagirre, se fue en solitario y llegó a coronar primero el sexto puerto del día, ‘Port de Lers’. De nuevo el Euskaltel Euskadi hacía enloquecer a todos los aficionados de la marea naranja presente en Pirineos.

El tramo que conectaba Lers con Plateau de Beille era problemático para el escapado Izagirre ya que por detrás, en el grupo, se ponía a marcar el ritmo el ‘tractor’ Cancellara. El suizo puso a todos en fila de a uno y antes de que la carretera se empinase, la diferencia con el corredor del Euskaltel era de apenas 2 minutos.

Con el inicio de las rampas se abrió el suizo pero el Leopard siguió tensando la cuerda. El líder Voeckler se mantenía en el grupo sin excesivos problemas, incluso su equipo volvió a tomar el mando del pelotón cuando Leopard se quitó de en medio inexplicablemente.

A falta de ataques, fue el Garmin el que decidió marcar el paso hasta que a falta de diez kilómetros y medio llegó el primer hachazo de Andy Schleck al que salieron sin problema todos los favoritos. El grupo definitivo de los elegidos ya estaba conformado.

El segundo hachazo del menor de los hermanos no tardó en llegar, un kilómetro después tan solo. Evans se pegó a la rueda llevándose a Basso y a Voeckler con él. A Contador le costó enlazar un poco más de lo esperado pero finalmente no se cortó.

Y así llegó el tercero de Andy con el mismo resultado: suspense al ver quién se quedaba y al final enlazan todos. Lo probó después su hermano Frank pero más de lo mismo. La emoción en las rampas del Plateau de Beille era aún mayor que su dureza.

Quedaban algo más de siete kilómetros cuando llegó el ataque durísimo -y único, por extraño que parezca- de los dos hermanos Schleck juntos y tuvo que ser Alberto Contador el ciclista que reaccionara para impedir que abrieran hueco.

Si la etapa tenía poco picante, ya se ocupó Ivan Basso de poner más picante en forma de un nuevo ritmo constante pero muy duro durante varios kilómetros. Fue en ese tramo cuando, con desparpajo saltó Vanendert que logró atravesar la pancarta de los últimos 5 kilómetros con una diferencia de 31 segundos con el grupo del maillot amarillo.

Bravo por el tesón de Samuel Sánchez.

El héroe de Luz Ardiden, Samuel Sánchez, sabía que esta vez no iban a permitirle saltar tan alegremente. El asturiano del Euskaltel se movió en varias ocasiones y consiguió saltar del grupo de favoritos gracias a su valentía a falta de tres kilómetros y medio. Tal vez llegó tarde su intentona.

Por delante rodaba el hombre al que supo batir el jueves pero esta vez no era capaz de recortar los más de 25 segundos que le sacaba el belga.

Atrás fueron los comúnmente agazapados, es decir Evans y Voeckler, los que cambiaron el ritmo y la cosa se animó aunque fuera ya demasiado tarde. Andy Schleck logró entrar tercero en meta a 46” de Vanendert y a 25” de Samuel Sánchez.

Evans, Voeckler, Contador y Frank Schleck entraron juntos a 48 segundos del vencedor, dos segundos más tarde que Andy.

Al finalizar la etapa, Andy Schleck descartó a Contador y consideró que sus verdaderos rivales en esta edición del Tour son Cadel Evans e Ivan Basso.

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