Enhorabuena Cristina!

Cristina González, una joven de 27 años que hace apenas unos días ha ganado en Antibes (Francia) la prueba más increíble del ultrafondo mundial: correr durante seis días. Hizo 654 kms sacándole  54 kilómetros a la segunda clasificada.

Cristina González (Vilagarcía 1984) reside en Valencia desde hace unos años y su frágil figura forma parte del paisaje de las carreras populares. Hace 10 días ganó los 6 días de Antibes, ciudad a la que acudió en una roulotte con 6 atletas más que pagaron entre todos la gasolina. Este agosto correrá el Gran Fondo de Siete Aguas y en noviembre el maratón de Valencia.

Cuando en 1981, unos 700 atletas tomaron parte en el Primer Maratón Popular de Valencia hubo muchas personas que pensaron que había que estar un poco loco para hacer semejante tontería. Hoy, 30 años después, son millones de personas en el mundo las que han participado en un maratón y miles de valencianos los que han acabado los 42.195 metros.

Después se habló de que había pruebas de ultrafondo en las que la distancia a recorrer era 100 kilómetros. Más tarde se organizaron pruebas de 24 horas corriendo y así nacieron carreras en las que la resistencia física y la preparación mental constituyen los atractivos principales.

¿Se puede hablar de atractivo el hecho de correr durante horas y horas sin otra satisfacción que el hecho de correr? ¿Se es feliz corriendo durante seis días sobre un circuito de un kilómetro al que hay que darle cientos de vueltas? ¿Qué gana quién en una de estas carreras si participa?

Su primera carrera, maratón
A estas y otras preguntas responde una mujer excepcional que el día que corrió su primer maratón, la primera carrera de su vida, se creyó en el kilómetro 35 (el famoso muro) que estaba mal de la vista al ver a unos gigantes en el cauce del río Turia que le animaban a seguir. Se pensó que como a don Quijote un mago le había perturbado el cerebro y que aquellos gigantes eran molinos que salían a su encuentro a los que había que desafiar. Afortunadamente Alberto Meléndez (1:07 en media maratón), su compañero y entrenador le explicó que estaban allí para animarla y que lo que veía era real.

Cristina, nacida en 1984, pesa 45 kilos y mide 1,65 de altura y desde hace pocos días es la ganadora de los 6 días de Antibes. Este año fue segunda en la Volta a Peu a Valencia, (8.000 metros) una distancia que para ella es muy cortita. Pero volvamos a Antibes donde Cristina ha escrito una página memorable de amor al deporte.

Del baloncesto a la carrera a pie
Antibes es una localidad francesa de la Costa Azul, situada cerca de Montecarlo, en pleno corazón del Mediterráneo francés. Allí, además de gozar de un clima espléndido, se celebra una prueba en la que durante 6 días y 6 noches los atletas recorren cuantos kilómetros pueden. Descansa cuando les apetece, comen cuando quieren, andan cuando no pueden más y sueñan con llegar al sexto día y el séptimo descansar.

Cristina comenzó a correr en el año 2004, antes había jugado al baloncesto y no lo había hecho mal: «No soy alta pero tengo buena mano y jugué en la División de Honor. Luego gracias a Alberto Meléndez, mi entrenador y mi compañero, descubrí mi gran pasión: la carrera a pie».

En la vida de esta mujer la muerte de su padre figura entre los momentos más tristes de su vida. Un padre que le inculcó valores como la superación personal, la entrega, el sacrificio, y la pasión por el deporte.

El día que menos, 90 kilómetros
Los ojos de Cristina hablan tanto como sus palabras. Unos ojos que te invitan a sonreír, a amar este mundo, a pesar de todos los corruptos que lo habitan. Cristina parece frágil, pero posee una doble fortaleza que le viene del interior de su mente y de su capacidad para analizar el mundo.

En los seis día de Antibes, el día que más kilómetros realizó, superó los 150 y el día que menos los 90. No sé si el lector se lo puede imaginar, pero si no se está sumamente preparado distancias como esta son difícilmente realizables, máxime si se es mujer en una sociedad aún machista como la nuestra.

Cristina trabaja en Valencia en la tienda Bikila donde pasa siete horas atendiendo a los clientes. Antes, a las siete de la mañana, baja al río a correr y luego a las 8 de la noche de nuevo al río. Vive en el jardín del Turia, donde sus zancadas resuenan seis días a la semana y donde los búhos, las lechuzas, los jilgueros, los niños y los paseantes pueden verla a diario.

«Hablo con los árboles»
Para preparar una carrera realiza un volumen alto de kilómetros. En el caso de correr una maratón hace entre 120 y 140 kilómetros a la semana. Si prepara 24 horas alcanza los 200 kilómetros semanales (¡30 kilómetros diarios!), distancia que repite para los 6 días.

Cristina es un caso excepcional. Si le preguntamos si es feliz haciendo esto nos dice que sí y que da gracias a la vida por poder haber conocido a Alberto y compartir con él tantos momentos duros y tantos momentos sublimes. «Yo no sé venderme, pero sé que correr a las 4 de la mañana por el circuito de Antibes, sé que correr el maratón de Valencia, o cualquier carrera popular es algo especial no sólo para mí sino para miles de personas. Hace años mi madre no veía bien que corriera. Hoy ha comprendido que soy feliz y viene a verme. Siento nostalgia de las puestas de sol en el mar de Galicia, pero me encanta Valencia. Me siento muy a gusto. Cuando corro hablo con los árboles, las palmeras y las plantas. La naturaleza me acompaña como una fiel amiga que vela por mí. Un día habrá que no disputaré carreras pero seguiré corriendo».

A sus 27 años se plantea el dilema de si bajar de distancia y mejorar su marca en maratón (3 horas y un minuto) o seguir con los 100 kilómetros. Es la actual campeona de España de esta distancia. Alberto, entrenador nacional de baloncesto, sabe que tiene un diamante en bruto. Un diamante que hay que cuidar con sumo mimo pues hoy Cristina es la mejor ultrafondista española y posee un amplio margen para progresar.

Para ello lo primero es que no se lesione. Una lesión en estos casos suele ser fatal. Luego está que pueda asimilar el enorme volumen de trabajo que realiza y que ello no atente a su salud. Es por ello que se impone un control médico periódico para poder detectar a tiempo cualquier carencia.

«En Francia me conocen más»
¿Es un atentado a la salud de la persona correr seis días seguidos? La respuesta no es fácil. Pero se puede contestar con otra pregunta: ¿Correr un 1.500 por debajo de 3:27; una maratón por debajo de las 2 horas con 4 minutos o un 100 en 9:62 son un atentado a la salud?

Cristina y Alberto se pagan los viajes, representan a España y como ella dice, «en Francia me conocen más que en España. Allí la organización de pruebas de larga distancia cuenta con un gran respaldo y los niños de los colegios vienen a correr unos kilómetros con nosotros. El último día la fiesta es impresionante y el pueblo y los medios de comunicación saben que todos y cada uno de los participantes han venido a correr allí por las atenciones que reciben».
Cristina tuvo que desplazarse a Antibes en una caravana en la que iba un grupo de seis corredores para entre todos pagar la gasolina. La imagen recuerda la España cañí de Berlanga.

«Todos los que corren son campeones», nos dice Cristina a modo de despedida. Humildad y ambición, sonrisas y lágrimas, amaneceres y atardeceres, kilómetros y kilómetros. Y cientos de amigos que la miran con admiración.

Fuente: Levante

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