Épica exhibición de Javier Gómez Noya en Sidney

El mal tiempo, la lluvia, una caída, las alternativas sobre la bici y en la carrera pedestre y la presencia de todos los favoritos al título añadieron épica al triunfo de Javier Gómez Noya en la primera prueba del Campeonato del Mundo de triatlón. El defensor del título realizó una demostración fabulosa en Sídney. Venció en Australia, uno de los lugares míticos en el imaginario de su deporte. Ganó con siete segundos de margen respecto al inglés Jonathan Brownlee y 12 respecto al suizo Sven Riederer, que completaron el podio.

Junto a la Ópera de Sídney arrancó una carrera en la que se iban a desatar toda clase de hostilidades. Gómez Noya salió bien situado tras los 1.500 metros a nado en la bahía de la ciudad y pronto se situó en la zona de cabeza del sector de ciclismo. Pero entonces entró en juego la estrategia. Según su entorno, el ferrolano había montado unas gomas sin ningún dibujo, lisas, y con una presión muy alta. Así que en cuanto comenzó a llover cada curva se convirtió en un ejercicio de equilibrismo. No solo se vio obligado a bajar de intensidad en los virajes, sino que terminó perdiendo contacto con un grupo de cabeza en el que rodaban casi todos los favoritos.

Al suelo

A la salida de una de esas curvas endiabladas, Gómez Noya se fue al suelo. Se incorporó en cuanto pudo, cayó más allá del trigésimo puesto y la desventaja respecto a la cabeza creció hasta más de 30 segundos. En solitario, rodó casi diez kilómetros buscando al mismo tiempo una remontada que no le expusiera de nuevo a una caída. Resistió hasta avistar ya el grupeto de una veintena de triatletas que lideraban la prueba.

Poco antes de la última transición, conectó con la cola de un grupo estirado, a unos 20 segundos de los primeros. Tras un nuevo esfuerzo, dio alcance a los líderes. La propia dinámica de la prueba en Sídney redujo a seis los triatletas que se iban a disputar el título. Junto al ferrolano quedaron los hermanos Jonathan y Alistair Brownlee, Riederer, el australiano Brendan Sexton y el francés David Hauss.

Tocó resguardarse durante un rato para no pagar todavía más el esfuerzo. Mientras, llegó Tim Don al grupo. El ferrolano no quería oír hablar de un final al esprint y empezó a subir marchas. Con su ritmo infernal se empezaron a descolgar unidades.

Por culpa de una caída, se fue al suelo Alistair Brownlee, el campeón mundial del 2009, el máximo rival del ferrolano. El grupo que se iba a disputar el título se redujo a tres elegidos. Junto a Gómez Noya, quedaron Riederer y el menor de los Brownlee, Jonathan. Pese al esfuerzo de su titánica remontada, las piernas le respondieron. Volaba en una de las pruebas más singulares del Mundial, corría hasta conseguir el mejor parcial en el último diez mil a pie. Consiguió quedarse solo a poco menos de un kilómetro para la línea de meta. La cruzó con rabia y alzó los brazos. Misión cumplida.

Brownlee, Frodeno y Raña

Gómez Noya marca el territorio de cara al resto de la temporada. Alistair Brownlee terminó vigésimo noveno y su otro gran rival por el título, el campeón olímpico alemán Jan Frodeno, acabó cuadragésimo quinto. Ahora el ferrolano volverá a Pontevedra y tomará una decisión sobre si participa en la siguiente prueba del Mundial, fijada para el próximo 15 de mayo en la localidad japonesa de Yokohama.

El ordense Iván Raña terminó en el puesto vigésimo sexto. Consiguió un buen resultado de cara a la clasificación olímpica. En principio, tenía previsto participar en la Copa de Mundo de Ishigaki, en Japón, una isla a unos mil kilómetros de la zona cero del desastre de la planta nuclear de Fukushima.

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