Era adicto al tabaco, ahora lo soy al running

Manolo Tórtola es analista web y nos cuenta como dejó una adicción para coger otra mucho más sana.

Lo tengo que admitir, soy adicto al running, así, con todas las letras. Y lo sé porque he sido adicto al tabaco durante más de 20 años así que  sé de lo que hablo. Y si no he pasado a drogas más duras es porque me conozco e imagino que me engancharía con bastante facilidad.

Y esta confesión, ¿a santo de qué viene? ¿No es este un blog dedicado a los corredores populares, a las carreras, al running en definitiva? Pues sí, lo es y es que yo soy adicto a las endorfinas. Esa sustancia mágica que se libera cuando acabas de correr y que constantemente vuelves a buscar porque te engancha.

Y estas últimas semanas me he dado cuenta de cuan enganchado estoy. Estoy lesionado. Una sobrecarga en el gemelo que me tiene en el dique seco tres semanas. Es la primera vez que me pasa en cuatro años, los cuatro años que llevo corriendo.

Empecé a correr por una apuesta, por un ¿a que no hay lo que hay que tener para correr una media maratón dentro de cuatro meses? Y claro, la testosterona también es complicada de gestionar, así que desde esa primera media maratón en Valencia, han caído cuatro más, unos cuantos 10 y  15k, y claro como una cosa te lleva a otra pues  dos maratones.  Pufff, endorfinas, testosterona, demasiada química…

manolo tortola

Durante estos cuatro años me han pasado bastantes cosas, me han despedido, he engrosado las listas del paro, me he reciclado profesionalmente y he dado un giro de 180 grados a mi vida laboral, he conocido gente fantástica, me he llevado alguna decepción que otra, pero una de las cosas que me ha acompañado en este camino, que me  ha acompañado ha sido el calzarme las zapatillas y salir al río a correr.

Disfruto  corriendo, sufro corriendo, disfruto sufriendo. Los entrenamientos son “mi” tiempo, donde nada ni nadie me molesta aunque vaya acompañado. Me gusta correr con gente, pero no en manada y me gusta correr solo, es más, necesito correr solo de vez en cuando. Cuando corro solo me olvido de todo lo que me rodea, me voy de viaje, interior, pero viaje. Ha habido muchas salidas en las que cuando he acabado apenas recordaba nada de lo que había estado pensando, mi mente se había quedado en blanco.

Y ahora lo echo de menos, necesito volver a correr, necesito sudar, necesito esas charlas que mantengo con mi compi habitual de entrenes en las tiradas largas, necesito marcarme una meta (¿tal vez hacer la media maratón de Valencia entre 1h30’ y 1h35’?), necesito volver a esa autopista del corredor en que se ha convertido el viejo cauce del río, necesito subir las pulsaciones.

En resumen tengo MONOOOOOO!!!!!

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