Makau, el paciente atleta que batió un récord y quiso reservarse otro para el futuro

El maratón es una prueba de esfuerzo, de resistencia, pero también de paciencia. Para los atletas africanos, acostumbrados a entrenar en condiciones extremas, lo saben bien y por eso llevan años dominando esta especialidad. De la más cruda pobreza han surgido algunos de los mayores mitos del atletismo y puede que su origen más allá de la humildad sea lo que haya impreso en su ADN los valores y aptitudes básicas para triunfar en un deporte tan duro como éste.

Haile Gebrselassie, hasta el domingo ‘recordman’ y máximo exponente de los valores del atletismo, recorría 10 km al día para ir a la escuela y optó por hacerlos corriendo. El hombre de rostro arrugado y sonrisa luminosa es hoy leyenda viva del atletismo. El etíope Abebe Bikila será siempre recordado por correr descalzo sobre el asfalto de Roma durante más de dos horas porque en África siempre lo había hecho sin zapatillas. Ganó el oro y batió todos los récords. Este domingo fue un keniano quien alcanzó la gloria. Patrick Makau se coronó en Berlín, batió el récord mundial hasta ahora en posesión de ‘Gebre’ y puede que no sea la última marca que supere porque volvió a dar muestras de que sigue sabiendo ser paciente.

La carrera sobre el asfalto de Berlín fue una lucha de dos. La veteranía y experiencia de ‘Gebre’ frente a la frescura y la precisión de Makau. Hasta la mitad de la carrera, ambos se mantuvieron al mismo ritmo pero cuando Makau subió la intensidad, el etíope no pudo seguir el ritmo y sus problemas físicos le descolgaron. El joven competidor supo entonces que podía ganar. Aun así, cuando ya acariciaba el triunfo y a cada kilómetro recortaba segundos a la marca mundial, hay quien dice que aflojó. El récord ya era suyo, pero de esta manera se aseguraba la posibilidad de volver a batir su propio registro en un tiempo. Pensó en la gloria del presente, pero quería reservar parte para el futuro.

Makau cruzó en solitario la Puerta de Brandemburgo y rebajó en 21 segundos el récord fijado por Gebrselassie en 2008. Su marca de 2h.03:38 le sirvió para revalidar el título logrado en la pasada edición y para convertirse en nuevo plusmarquista.

La distancia, el remedio a sus carencias en velocidad

A sus 26 años, Makau no destacó como atleta hasta participar en la media maratón. Y es que la velocidad nunca fue su fuerte. Por ejemplo, su mejor marca en la prueba de 10.000 metros es de 27:27, a más de un minuto del récord mundial, así como en los 20 kilómetros, donde su 56:13 queda bastante por detrás del 55:48 de Gebrselassie.

Sin embargo, supo amoldarse a sus limitaciones y explotar sus virtudes pacientemente, así que cambió la pista por el asfalto y las pruebas cortas por las distancias más largas. Fue entonces cuando sus piernas empezaron a destacar. Ganó la Media Maratón de Berlín en 2007 y en 2008, año en que logró cuatro títulos más. Berlín y Rotterdam en 2010 ya avisaban a Gebrselassie. Makau quería destronar al rey y lo hizo en su propio feudo, donde el etíope se adjudicó el título durante cuatro años consecutivos.

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