Marcha Hibernal Dinobikers 2011


Cronica por Juan Garcia, Dinobiker Consumado

Lo primero dar las gracias a los compis Dinobikers por la pedazo de ruta que nos prepararon ayer, ¿ruta? no, rutas, porque fueron tres rutas con tres niveles de dificultad diferentes, por unos espectaculares parajes y con una perfecta señalización… un orgullo pertenecer a este club con tan buen hacer, confirmado una vez mas en La Hibernal.

Lo segundo pedir disculpas, por un lado a todos los compis con los que no hablé a pesar del tiempo que hacía que no nos veíamos, pero somos tantos y con tan poco tiempo…, además con el frío que hacía a las nueve de la mañana, os prometo que me costaba articular palabra, me daba la impresión de haber desayunado un par de ‘sol y sombras’ y llevar un ‘melocotón’ de cuidado. Por otro lado pedir disculpas también a la grupeta que nos juntamos, en el pinchazo yo me adelanté y tal vez me tendría que haber esperado, pero visto el nivel de la tropa, no sabía si iba a poder aguantar (mas que nada por las molestias en la rodilla), por eso tiré esperando que me alcanzara el tren, aunque luego lo perdí…

Domingo, madrugón, lo normal en estos casos, bici al coche y camino a La Yesa. El día no despertaba bonito, pero al bajar del coche… pintaba peor todavía, nublado, frío, viento gélido… Me visto de ‘elfo del los bosques’ monto la bici y a saludar a los viejos camaradas, como ya he dicho, aunque creo que no me dejé a nadie sin saludar, no mantuve todas las conversaciones que se merecía la ocasión, las pocas que mantuve fueron demasiado cortas y alguna recorté yo porque no podía articular palabra en condiciones (sensación mas que desagradable).

Comenzamos a pedalear, por fin!, salgo con la idea de rodar con los colegas mas tranquilos y así comienza la cosa, craso error, porque llevábamos un kilómetro escaso, cuando se me cruzaron los cables y decidí ir a por la cabeza del grupo, venga un calentón bueno para las piernas (así me gusta Juan!, con cabeza! cambiando de parecer en el último segundo) con el peligro que conlleva teniendo la rodilla en el estado que la tenía, costó pero los alcancé, me metí en el grupo y afronté con ellos el primer puerto, me llevaron con el gancho hasta coronar, a mitad de subida la liebre nos demostró su poderío (vaya máquina llevábamos para guiarnos), alguno intentó seguirle, tarea imposible para un común mortal, al rato bajó a recojernos y nos acompañó en lo que quedaba de subida. Yo fui todo el camino incómodo porque la pernera derecha se me bajaba, además (imagino que por el aire) noté frenazos, como si algo tirara de la bici hacia atrás, llegando a parar para comprobar (con el consiguiente calentón para volver a cojer al grupo). Coronamos, paro para colocarme bien la pernera, ahora toca ir para abajo, se adelantan pero los tengo a la vista, paran, pinchazo, a reparar. Vista mi situación (rodilla delicada, grupo de bestias pardas…) decido ir tirando y ya me cogerán, y la verdad es que me encontré muy bien, adelanto a un par de compis, charro con ellos y continúo, entro en una bonita senda, de subida y muy limpia (aquí hay curro hecho), este tipo de sendas son las que me hacen disfrutar de este deporte, es una pena que por una panda de inconscientes no podamos disfrutar de ellas en otros parajes (pero esto es otro tema). Tramito andando, sigue la senda y al rato vuelvo a la pista, vuelvo a coronar y en un desvío giro a la izquierda, a lo lejos veo otra marca y sigo, cuando dejo de ver marcas dudo en un cruce y escojo el camino mas pisado, continúo y ante la ausencia de marcas, vuelvo para atrás hasta el último cruce, como llevaba rato viendo que se me había bajado el sillín, aproveché para subirlo ‘así me pillan y sigo con ellos’, no viene nadie, vuelvo y veo que la marca que vi a lo lejos no era como las de hasta el momento, sino de otro pratrocinador, ‘malo’, continúo el regreso y justo en el cruce que giré a la izquierda, la flecha señalaba a la derecha ‘bien, bien, Juan…’, de ahí al avituallamiento.

Cargo isotónica y me dicen que acaba de pasar el grupo, casi ni digo adiós ‘a ver si los pillo’ (pobre infeliz), subo una loma y campo a través para abajo, salgo a camino y sigo bajando, justo cuando empiezo a dar pedales ‘no voy cómodo’ la tija se había vuelto a bajar, la subo y aprieto un poco mas, continúo, la ruta es rompepiernas, con tramos de subidas imposibles (me gusta), pasamos por zonas sombrías que todavía conservan nieve, hasta tres veces mas paré a subir el sillín, en la última hice redonda la boca del tornillo (y menos mal que no se rompió el cierre), pues aun se bajó un milímetro al final de la ruta. Vuelvo a coronar , increíbles vistas, y comienza la bajada al averno, una ráfaga de viento frío me golpea la cara, quema, me advierte que me prepare… buena bajada (estas también hacen afición), mucho desnivel, escalones, piedras, … el aire la hace peligrosa, voy solo, por el viento me lloran los ojos (no había cogido las gafas de sol) y no veo bien, bajo con mucha cautela, hay tramos que voy casi parado, no son complicados, pero si te sueltas y luego tienes que parar la bici… llego abajo entero

De ahí al fin un paseo. Me salieron 62 km con algo mas de 1500m de acumulado en 3:40 a una media de 17km/h. Bien, los problemas mecánicos no me dejaron disfrutar al 100%, pero me quedaron buenas sensaciones de la rodilla y contento porque a pesar de haber reducido el volumen de entrenamiento este año, tuve fuelle suficiente para terminar sin problemas, el principal trabajo para esta temporada ya está hecho, ahora toca perfilar para encarar la temporada al 100%.

Antes de terminar quiero volver a dar las gracias y la enhorabuena a los Dinobikers, que han hecho un trabajo impresionante para que este domingo todos disfrutáramos de una mañana increíble, a pesar del viento que intentó amarganos el día, pero que le fue imposible.

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