Mireia Belmonte, reina de los mundiales de natación.

Mireia Belmonte tenía ayer buena cara. Se notaba que por fin había dascansado y empezaba a digerir los éxitos logrados en Dubai: “Poco a poco voy asumiendo lo que he conseguido. El lunes me vino todo de golpe al ver a tanta gente. Fue un día difícil, lleno de emociones”, explicaba como justificando sus lágrimas y su voz entrecortada cuando habló con los medios.
Tampoco pudo dormir muchas horas la pasada noche.

Entre los compromisos del lunes y los de ayer pocas horas pasó en la cama, pero su discurso era más fluido y dejó un rincón de la mañana para atender a SPORT. Sacó una a una las cuatro medallas logradas en el Mundial de invierno tratándolas con gran dulzura. Son su tesoro. “Cuidado que no se rayen”, decía mientras posaba para la foto.

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