Obesidad, un problema de nuestro tiempo

Todo el mundo es consciente de que cuando el balance entre lo que comemos y lo que gastamos no es el adecuado se gana peso en forma de grasa y eso puede generar en primer lugar sobrepeso y finalmente obesidad. Pero… ¿por qué esto es así?

Es muy sencillo: por una cuestión de mera supervivencia. El ser humano presenta una genética de carácter obesa, es decir, tiende a acumular/ahorrar energía de forma natural.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) define como obesidad cuando el índice de masa corporal (IMC, cociente entre el peso y la estatura de un individuo al cuadrado) es igual o superior a 30 kg/m².​ También se considera signo de obesidad un perímetro abdominal en hombres mayor o igual a 102 cm y en mujeres mayor o igual a 88 cm.

El cuerpo humano tiende a ser «vago» para ahorrar energía

De forma inconsciente el cuerpo humano tiende a ser «vago», pero tiene una explicación: es para ahorrar energía.

Quizá ahora nos resulte extraño entenderlo, pero es un tema de supervivencia. El hombre y la mujer de hace unos cuantos miles de años no tenían fácil el acceso a una alimentación diaria y, en ocasiones, se veían obligados a pasar días y días sin comer, así que debían sobrevivir de las reservas que su cuerpo había almacenado.

Cuando tenían acceso a comida intentaban comer todo lo posible para acumular reservas y poder sobrevivir en caso de enfrentarse a días y días sin alimentos.

En la actualidad, en los países desarrollados se tiene acceso diario a alimentos y no es necesario tener ese acúmulo de energía “por si no comemos en varios días”.

Y el problema surge cuando ingerimos un exceso de calorías y nuestro organismo sigue acumulando grasa que no se va a consumir en un momento de «vacas flacas», porque tal momento no va a llegar.

Riesgo de enfermedades de gravedad

Así que, si constantemente se gastan menos calorías de las ingeridas, se desemboca en un sobrepeso que puede acabar provocando obesidad; y la obesidad es un factor de riesgo que predispone a enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus, hiperuricemia, esteatosis hepática, etc.

Estamos pues ante una característica de nuestro organismo que para hace miles de años era perfecta, ya que era necesario acumular energía de sobra cuando se cazaba o se recolectaba y se corría el riesgo de no tener acceso a alimentos en periodos prolongados de tiempo. Por cierto, gracias a dicha cualidad el ser humano continua existiendo y puedes estar leyendo este texto.

Dietas y gimnasios

Para combatir este “problema” que se tiene con la genética ha surgido algo que, visto desde el punto de vista antropológico, es absurdo:

  • Las dietas: comer menos energía de la que el cuerpo necesita para evitar los problemas que supone para la salud la acumulación en exceso de masa grasa.
  • Los gimnasios: pagar por ir a un lugar a gastar energía. Es decir, ¡se paga por llevarle la contraria al cuerpo! Él trata de acumular toda la energía posible y en el gimnasio tratamos de gastar la máxima posible.

Nuestro grado de evolución ha derivado en trabajos súper sedentarios, desplazamientos en vehículos, consumo de alimentos poco saludables pero deliciosos, comidas rápidas por falta de tiempo, etc.

Al sumar inactividad física con mala alimentación surge el problema de la obesidad. La obesidad ya puede ser considerada como una pandemia en los países desarrollados. Muchas personas que la padecen recurren a entrenadores y dietistas, dos profesiones que se han incorporado al amplio mundo de la salud.

El sobrepeso hay que combatirlo con alimentación sana y ejercicio

Así pues, en nuestro tiempo se considera un problema que el exceso de comida o la falta de ejercicio suponga la generación de grasa en el cuerpo, pero hay que pensar, como se ha indicado previamente, que esto ha permitido perpetuarse a la especie humana.

Evitar sus problemas es muy sencillo: comer de forma saludable, sin excesos frecuentes, y llevar una vida activa que implica hacer actividad física con regularidad.

Esperamos con este post haber conseguido algo diferente que con los anteriores: no hemos pretendido educar, sino hacer pensar y recapacitar sobre la razón por la que consideramos tan “malo” al cuerpo por crear grasa con tanta facilidad. ¿Lo hemos logrado?


Ismael Martínez García
Dietista-Nutricionista
Nº Colegiado CV00678
Máster en Nutrición como pilar en el rendimiento en deportes de resistencia y ultrarresistencia.
www.dietisticavalencia.com
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