Periostitis tibial, posible origen en una técnica deficiente

Todos sabemos, porque al sufrirla lo hemos “investigado” que viene relacionada con una inflamación del periostio, que es una membrana que recubre la tibia. ¿las causas? Pueden ser muy diversas.
Yo no puedo analizar desde un punto de vista sanitario, y además y muy importante, es que cada uno somos diferentes, aunque nuestros dolores nos parezcan iguales. Pero si puedo analizar desde un punto de vista biomecánico, y desde ese punto de vista sí que encuentro algunos de los orígenes de esta pesada y lenta lesión.
Como en cualquier otro deporte, el sobrentrenamiento o el gran volumen de los mismos, suele producir sobrecargas y/o lesiones y en este caso, como no podía ser de otra forma, también es parte importante. Pero desde el punto de vista biomecánico de la acción de pisada, si no se tiene una técnica, medianamente eficiente (me refiero a no “talonar”), al impactar de talón contra el suelo, nuestro musculo tibial anterior, impacta totalmente contraído, lo que hace que soporte una presión muy superior a la que debiera hacerlo, si la pisada fuera de “medio pie”.

Para comprobarlo, solo tenéis que hacer una flexión dorsal de vuestro pie (subir el dedo gordo) para daros cuenta en qué grado de contracción impacta vuestro tibial en el gesto de pisada.
Estos impactos en contracción, unidos a una musculatura poco eficiente de otros estabilizadores, como son los músculos peroneos, hace que llegue un momento que no aguanten más y el dolor haga que se tenga y se deba parar.

¿ Cómo puedo solucionarlo?

En este caso concreto, lo primero sería reposo y hielo, además de estiramientos de 90 seg.

Y bajo mi punto de vista, sería conveniente replantearse la mejora de la dinámica de carrera, intentando no apoyar el talón como primera instancia en el suelo y si la parte media del pie (esto lleva implícitos otra serie de modificaciones, pero ese es otro tema) evitando así que nuestro tibial anterior trabaje en contracción en la fase de impacto. Ya que es muy posible, que aun dejando y descansando un tiempo prudencial, estirando y bajando el volumen e intensidad de entrenamientos, pueda volver a darnos guerra en otro momento de nuestra vida, si no modificamos parámetros y potenciamos.
Lo que si sería conveniente, es aprovechar el parón que nos obliga a hacer esta lesión, para incluir en nuestra rutina, ejercicios de fuerza guiada de nuestro tobillo y ejercicios básicos de propiocepción, para equilibrar en la medida de lo posible nuestros músculos estabilizadores de pisada, siempre que al realizarlos no nos produzca dolor en la zona.

Baldo Pérez – Entrenador Personal – 617934077

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