Un ultra trail es un viaje interior, es un morir y un renacer

Soy una persona normal, con 41 años, trabajo a turnos, tengo una hija pequeña, vamos, que tiempo no me sobra….algunos podrían pensar que correr es añadir más estrés a mi vida, pero correr es mi válvula de escape, es Ese momento donde todo tiene sentido y donde yo soy yo, donde me encuentro a mí mismo y donde soy feliz.

Empecé cómo todos, corriendo un par de kilómetros echando el hígado y maldiciendo. Pero poco a poco el gusanillo te va entrando y necesitas más. Sí, correr es una droga muy adictiva, provoca una abstinencia brutal, tanta que en mi caso, es frecuente que tenga que elegir entre dormir, comer o correr: y correr es siempre la prioridad. Pues aquellos dos kilómetros se fueron convirtiendo en 5, en 10, en 21, en 42…y cuando descubrí que podía unir mi pasión por correr, a mi pasión por la montaña, aquellos 42 kilómetros pasaron a ser 63, 73, 118….

trail running

Si algo he aprendido en todos estos años, es que no hay más límites que los que uno se pone en su cabeza. Es increíble la capacidad que el ser humano tiene para superarse; sólo hay que desearlo, confiar en uno mismo, y luchar para conseguirlo. Yo no soy especial, ni rápido, entreno cuando puedo sacrificando horas de sueño y platos de paella, pero amo lo que hago y me empeño con todas mis fuerzas en que mis sueños dejen de ser sueños para convertirse en realidad. Si hay algo que me fastidia, es escuchar tres palabras: “yo no podría”. Si cada vez que me han dicho eso me hubieran dado un euro, hoy sería millonario….¿cómo que no podrías?…¿estás seguro?…¿no podrías o no querrías?

Lo que más me apasiona de la montaña y de las carreras de larga distancia, es que es el mejor lugar para descubrir cómo eres en realidad. Cuando van pasando las horas y los kilómetros, cuando las cuestas se hacen eternas, cuando tu cuerpo te chilla para que pares y tú sigues, es ahí donde descubres quien eres. Me fascina correr de noche; jamás olvidaré aquella primera vez en total soledad en mitad del monte, rumbo a meta, con tu mundo resumido en ese pequeño círculo que el frontal señala delante de ti; esa mezcla de miedo ancestral a la oscuridad innata del ser humano, y esas ganas y esa pasión por demostrarte que eres capaz de superar tus miedos y de conseguir todo lo que te propongas. Cada día tengo más claro que un ultra es un viaje interior, es un morir y un renacer, es buscar una especie de zen. Y el momento en el que ya sabes que lo vas a conseguir, el momento en el que sabes que nada ni nadie te pararán, es un momento tan brutal que desearás vivirlo mil veces más. Quizás sea esa la razón por la que corro, por vivir ese pequeño momento de felicidad absoluta, ese momento donde todo tiene sentido.

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