Valencia echa a correr ( Por Cristina Vazquez )

Valencia es una ciudad con tradición atlética. La primera carrera reglada se corrió en diciembre de 1907 entre Valencia y Massamagrell, recuerda el escritor Recaredo Agulló en su libro Un siglo de atletismo valenciano. Desde entonces las carreras a pie, un deporte barato y de moda, han multiplicado el número de seguidores. “Vivimos en un momento de boom del running a nivel nacional e internacional”, explican en la Fundación Deportiva Municipal.

La tradición está ahí desde hace más de un siglo, pero su despegue en la capital se sitúa cinco años atrás. El circuito de carreras populares, que empezó con 300 o 400 inscritos, tiene ahora una media de participación de algo más de 5.000 personas.

“Es difícil ofrecer datos actualizados porque cambian cada seis meses. Los datos de participación crecen a una velocidad de vértigo”, reconocen en la Fundación. El buen tiempo ayuda. La última encuesta colocaba a Valencia seis o siete puntos por encima de la media española en número de corredores. “Valencia cuenta con ese gran estadio que es el antiguo cauce”, apuntan a modo de explicación. El río puede reunir a diario a 20.000 o 30.000 personas que pasean, corren, juegan al fútbol, al rugby o pedalean.

Esa afición en Valencia por las carreras se ha ido canalizando en un calendario de pruebas que en parte ha sido promovido por la Fundación Deportiva Municipal, que luego se ha alineado bien con distancias más largas. Entre 2003 y 2004 había un montón de pruebas locales que el nuevo Real Decreto de Pruebas en Ruta obliga a reducir.

El circuito local consta de 10 pruebas y más de 5.000 inscritos
“Detectamos que había muchas pequeñas carreras que podían desaparecer porque se endurecían las condiciones del seguro médico o de los dispositivos policiales o médicos y se complicó todo”, agregan los técnicos. De ahí surgió la necesidad de unirlas todas en un solo circuito, que ofrece la oportunidad de inscribirse en 10 pruebas, de las que se corren ocho. Luego se ordenaron para que hubiera una por mes y se convirtió en un auténtico fenómeno.

El circuito de carreras populares se ha convertido en base para la iniciación de mucha gente porque son distancias cortas. Se cubren con poco entrenamiento en un ambiente festivo. “Eso es lo que ha permitido que mucha gente haya adquirido el hábito y de ahí salten a otras pruebas más largas”, añaden. Ahora hay prueba de 10K (de kilómetros), 15K, la media maratón (unos 21 kilómetros) y la maratón (unos 42). Valencia tiene uno de los mejores calendarios de pruebas de España y Europa, según la Fundación.

El salto cualitativo fue agruparlas. Antes estaban la Volta a Peu, la San Silvestre y pruebas de barrio de toda la vida. Ahora tienen un formato común, las difunde y promociona el Ayuntamiento y tienen unas distancias asequibles. La regularidad y el formato, y sobre todo el horario, apuntalan el circuito: Se corren a las nueve de la mañana los domingos, lo que permite aprovechar el día.

Este tipo de carreras son logísticamente complicadas porque obligan a cortar amplias zonas de la ciudad, por eso se llevan a cabo los domingos a primera hora, “cuando les viene mejor a la ciudad y a los corredores”. De las 30 carreras de 2013, la gran mayoría son productos locales de Valencia y el área metropolitana. Ahí se incluyen la triatlón, la media maratón y la maratón. El Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas hizo en su día un informe de impacto de las pruebas. “Por cada euro gastado en la organización se han generado 1,7 euros”, asegura el informe. Así, para la maratón —9.000 inscritos, un 22% extranjeros— se cambió la fecha de febrero a noviembre y se asoció a CACSA para la salida y la llegada, con el patrocinador Divina Pastora.

“Cuanto más haces, más quieres. Es adictivo”, dicen en la Fundación Deportiva
El máximo reto de la mayoría de inscritos es correr esa carrera. “Aquí establecemos una especie de itinerario de principiantes a otras pruebas. Se trata de empezar con el circuito popular, seguir con las de media distancia y acabar con la prueba reina de 42 kilómetros”, dicen en la Fundación.

El vivero de corredores viene del circuito y en unos dos años se planta perfectamente en su primera maratón. ¿Por qué la fiebre por correr? La Fundación opina que la salud se cuida más, y que con la crisis hay más tiempo libre. “Cuanto más haces, más quieres. Es adictivo”, reconocen.

Los participantes han crecido de forma vertiginosa. La maratón pasó de 3.500 corredores a 6.700 y de ahí a los más de 9.000 actuales. La prueba de 10K cuenta con 8.500 y el triatlón llegará este año a los 3.000 inscritos.

El circuito es barato, con un abono de 12 euros para todo el circuito. Gracias a estas iniciativas, la Fundación participa en un proyecto con la Asociación de Capitales Europeas para promocionar las buenas prácticas deportivas. Valencia ha sido seleccionada, entre otras cosas, por el éxito de sus carreras populares

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