Lesión del Ligamento Cruzado Posterior (LCP): causas, síntomas y tratamiento
por 42K Running
La lesión del ligamento cruzado posterior (LCP) es una de las lesiones más importantes que pueden afectar a la rodilla. Aunque es menos frecuente que la lesión del ligamento cruzado anterior (LCA), puede provocar dolor, inestabilidad y limitaciones funcionales importantes si no se trata correctamente.
En este artículo explicamos qué es el LCP, cuáles son las causas más frecuentes de lesión, sus síntomas, cómo se diagnostica y qué tratamientos existen para recuperar la estabilidad de la rodilla.
¿Qué es el ligamento cruzado posterior (LCP)?
El ligamento cruzado posterior se encuentra en el interior de la rodilla y conecta el fémur con la tibia. Se origina en la cara lateral del cóndilo femoral interno y se inserta en la parte posterior de la tibia.
Su función principal es evitar que la tibia se desplace excesivamente hacia atrás respecto al fémur, además de aportar estabilidad durante los movimientos de flexión y rotación de la rodilla.
El LCP trabaja junto con otras estructuras importantes de la rodilla como:
- Los meniscos, que actúan como amortiguadores.
- Los ligamentos laterales.
- El ligamento cruzado anterior (LCA).
Cuando el LCP se lesiona, es frecuente que también existan daños asociados en meniscos u otros ligamentos.

¿Qué es un esguince o rotura del LCP?
Un esguince del ligamento cruzado posterior ocurre cuando este ligamento sufre una distensión, desgarro parcial o rotura completa.
La gravedad de la lesión puede variar desde pequeñas fibras dañadas hasta una rotura total que compromete seriamente la estabilidad de la rodilla.
Causas más frecuentes de lesión del LCP
Las lesiones del ligamento cruzado posterior suelen producirse por traumatismos directos o movimientos bruscos de la rodilla.
Las causas más habituales son:
- Caer sobre la rodilla flexionada con el peso del cuerpo apoyado sobre ella.
- Recibir un golpe en la parte frontal de la rodilla cuando está doblada.
- Sufrir una torsión forzada mientras el pie permanece apoyado en el suelo.
- Accidentes deportivos o de tráfico.
Deportes con mayor riesgo de lesión
Algunos deportes presentan mayor incidencia de lesiones del LCP debido a los impactos, giros y cambios bruscos de dirección:
- Fútbol
- Fútbol americano
- Baloncesto
- Esquí
- Gimnasia
Síntomas de una lesión del ligamento cruzado posterior
Los síntomas pueden aparecer inmediatamente después de la lesión o desarrollarse progresivamente.
Los más frecuentes son:
- Dolor en la parte posterior de la rodilla.
- Inflamación o hinchazón.
- Sensación de inestabilidad.
- Dificultad para caminar.
- Rigidez articular.
- Sensación de “chasquido” en el momento de la lesión.
En lesiones graves, la rodilla puede sentirse insegura al subir escaleras o realizar cambios de dirección.
Diagnóstico de la lesión del LCP
El diagnóstico debe realizarlo un profesional médico mediante exploración física y pruebas de imagen.
Exploración física
El médico evaluará:
- La movilidad de la rodilla.
- El desplazamiento de la tibia.
- La estabilidad articular.
- La presencia de dolor o inflamación.
También preguntará cómo ocurrió la lesión y qué síntomas presenta el paciente.
Radiografías
Las radiografías permiten descartar:
- Fracturas óseas.
- Alteraciones articulares.
- Signos de artrosis u otras patologías.
Aunque no muestran directamente el ligamento lesionado, son útiles para complementar el diagnóstico.
Resonancia magnética (RM)
La resonancia magnética es una de las pruebas más utilizadas para confirmar una lesión del ligamento cruzado posterior.
Permite observar:
- Roturas parciales o completas del LCP.
- Lesiones meniscales.
- Daños en otros ligamentos.
- Inflamación interna de la rodilla.
Tratamiento de la lesión del LCP
El tratamiento dependerá de la gravedad de la lesión, el nivel de actividad física del paciente y la presencia de lesiones asociadas.
La recuperación puede durar entre 3 y 6 semanas en lesiones leves, aunque los casos graves pueden requerir varios meses.
Tratamiento conservador
En muchas lesiones parciales del LCP se recomienda inicialmente tratamiento no quirúrgico.
Reposo
Reducir la actividad física ayuda a disminuir la inflamación y evita agravar la lesión.
Aplicación de hielo
El hielo ayuda a reducir:
- Dolor
- Hinchazón
- Inflamación
Se recomienda aplicarlo durante 15-20 minutos varias veces al día utilizando una toalla para proteger la piel.
Elevación y compresión
Mantener la pierna elevada y utilizar vendajes elásticos puede ayudar a controlar la inflamación.
Medicación
El médico puede recomendar antiinflamatorios o analgésicos para controlar el dolor.
Fisioterapia para el LCP
La fisioterapia es una parte fundamental de la recuperación.
El tratamiento fisioterapéutico puede incluir:
- Ejercicios de movilidad.
- Fortalecimiento muscular.
- Trabajo de estabilidad y propiocepción.
- Estiramientos.
- Técnicas manuales.
- Ultrasonidos terapéuticos.
El objetivo es recuperar la estabilidad y función de la rodilla sin dolor.
Uso de rodilleras y férulas
En algunos casos puede ser necesario utilizar:
- Rodilleras estabilizadoras.
- Férulas removibles.
- Sistemas de soporte personalizados.
Estos dispositivos ayudan a proteger la rodilla durante la recuperación.
Ejercicios para fortalecer la rodilla
El fisioterapeuta puede indicar ejercicios específicos para fortalecer:
- Cuádriceps
- Isquiotibiales
- Tobillo
- Musculatura estabilizadora
Es importante aumentar progresivamente la carga y detener los ejercicios si aparece dolor.
Cirugía del ligamento cruzado posterior
Cuando existe una rotura completa o inestabilidad importante, puede ser necesaria la cirugía reconstructiva del LCP.
La intervención busca restaurar la estabilidad de la rodilla y permitir la vuelta progresiva a la actividad deportiva.
¿Cuándo acudir al médico?
Es recomendable consultar con un especialista si aparece:
- Dolor intenso tras un golpe en la rodilla.
- Inflamación importante.
- Sensación de inestabilidad.
- Dificultad para caminar.
- Bloqueo articular.
Un diagnóstico precoz puede evitar complicaciones y mejorar la recuperación.
Conclusión
La lesión del ligamento cruzado posterior puede afectar seriamente la estabilidad y funcionalidad de la rodilla. Un diagnóstico adecuado y un tratamiento individualizado son fundamentales para conseguir una recuperación completa.
La fisioterapia, el fortalecimiento muscular y el control progresivo de la carga son claves en la mayoría de los casos, mientras que las lesiones más graves pueden requerir cirugía reconstructiva.













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